sábado, 10 de octubre de 2015

Úlceras por presión en pacientes mayores


INTRODUCCIÓN

Preparando la sesión que voy a impartir próximamente en las instalaciones de Fundación ONCE en colaboración con la Asociación de Personas Mayores UDP sobre "el enfoque del tratamiento farmacológico en pacientes mayores", me ha parecido interesante compartir en mi blog uno de los temas que se verá en esa sesión, que son las "úlceras por presión en pacientes mayores", de considerable incidencia en este tipo de pacientes. Creo que es interesante compartirlo en un foro amplio como el del blog, no sólo por la relevancia del problema en sí y por su considerable incidencia, sino también por el desconocimiento generalizado que existe sobre toda una serie de productos que se emplean en el cuidado y la prevención de las mismas. 

ÚLCERAS POR PRESIÓN

Uno de los aspectos fisiológicos del proceso de envejecimiento es la limitación de la respuesta tisular, debido a que los procesos de replicación celular y de síntesis proteica disminuyen con la edad. Esto hace que la fricción y/o presión continua sobre la piel de personas mayores pueda traer consigo rozaduras, escaraciones y úlceras que tienden a progresar y a complicarse (infecciones, anemias, necrosis, pérdida de líquidos y electrolitos), siendo de difícil tratamiento; mejor prevenir que curar. Especial relevancia tiene el caso de que estos pacientes empleen dispositivos o “productos sanitarios” como pañales, bolsas de orina, colostomía, ortesis, bombas de medicación, etc, ya que pueden producir presiones y fricciones continuas en la piel, o el caso de que estén encamados en situación de baja movilidad. Además las personas mayores son más tendentes a prominencias óseas, lo que empeora el problema. Es por ello que hay una mayor incidencia de esta dolencia en pacientes mayores 65, especialmente si son mujeres y/o presentan insuficiencia vascular de algún tipo.



Material de apoyo antiescaras
Apósito de hidrogel


¿Qué se puede hacer en estos casos?. Evidentemente los cambios de posición del paciente o de los productos sanitarios / dispositivos que utiliza es importante, ya que evitará que el contacto sea siempre sobre una misma zona; también es importante el uso de dispositivos que repartan uniformemente la presión sobre las zonas expuestas del paciente (dispositivos antiescaras, apósitos especiales de hidrocoloides o hidrogeles). Además es importante mantener seco el entorno que está en contacto con la piel del paciente, especialmente en casos de incontinencia. 

La alimentación, muchas veces descuidada por las personas mayores, también es muy importante para contrarrestar esa tendencia a la limitación de la respuesta tisular. La ingesta de la cantidad suficiente de proteínas es importante en las personas mayores por este motivo, salvo que estén afectados de algún tipo de patología renal que lo desaconseje. Igualmente el aporte suficiente de agua ayudará a mantener la piel en buen estado y a reducir el riesgo de degradación por procesos de contacto.

Pero además, es muy importante el empleo de productos adecuados para el cuidado y protección de la piel:
  • Todos los productos que se utilicen deben de tener pH 5,5 y estar testados como no alergénicos. Así como no contener colonias, alcohol u otras sustancias que pudieran resecar.
  • Es importante el empleo de modo regular de cremas muy nutritivas en todo el cuerpo, ricas en aminoácidos y ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO).
  • Existen productos capaces de proteger en las zonas expuestas a contacto y presión; suelen contener AGHO y óxido de zinc, por sus cualidades protectoras.
  • La limpieza, caso de tener que hacerse varias veces al día, en general no debe ser en húmedo más de una vez; existe toda una serie de productos para limpieza en seco, que evitan la exposición constante de la piel a la humedad. Estos productos, además de contener sustancias emolientes como el pantenol, que ayuden a retirar la suciedad seca e hidratar, deben contar con principios reparadores como el aceite de almendras o de rosa mosqueta

Figura. Algunos de los productos aludidos en el texto.

Desgraciadamente, a pesar de la utilidad de este tipo de productos en la prevención de las ulceraciones en personas mayores, la Seguridad Social no los financia y por ello son grandes desconocidos. Situación que esperemos cambie conforme las Autoridades Sanitarias vayan conociendo estas soluciones y tomen conciencia de su utilidad y de la importancia de las patologías que previenen.



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